viernes, 13 de junio de 2008

La buena educación no la enseñan en los colegios ingleses

Efectivamente, como se puede apreciar en el vídeo que enlazo a continuación, la Sra. Ilustrísima Presidenta de la Comunidad de Madrid -y condesa de no se qué-, Esperanza Aguirre Gil de Biedma, no ha aprendido buenos modales ni un mínimo de educación y/o respeto en los colegios privados ingleses, esos sobre los que le gusta tanto presumir de haber sido alumna.

No se ponga así, Sra. Aguirre, que al fin y al cabo algo de razón tendrán los manifestantes, ¿no?

(Por cierto, lo mejorcito... lo del chicle).

miércoles, 11 de junio de 2008

¡Qué trabajen ellos!

“¡Qué inventen ellos!” es una frase tristemente conocida en el imaginario español, pues refleja perfectamente el tópico de que los españoles prefieren dejar que sean otros los que hagan los cosas y ellos vivir de las rentas. Sin embargo, esta misma frase, aunque cambiando el verbo y obviamente con otro sentido, se le podría aplicar a nuestros estimados políticos y, en concreto, a los ministros de trabajo de la Unión Europea, que debe ser que como últimamente se aburren mucho y no tienen nada mejor que hacer, han decidido poner sobre la mesa la cuestión de una posible ampliación del horario laboral máximo a 60 horas semanales (65 en el caso de las guardias médicas).

Enlazo la noticia de los siguientes periódicos:

El País
La Vanguardia
El Mundo (incluye vídeo)
Cindo Días (donde, sobre todo, se habla de la postura del Gobierno Español)
The Times

Bien, bravo. A esto se le llama progreso. La verdad es que aunque nuestro elocuente ministro de trabajo, Celestino Corbacho, no me acaba de hacer tilín del todo, he decir que ha tenido más razón que un santo al afirmar que Europa sufriría un “retroceso” en su agenda social, pues con esta medida Europa se acerca “más al siglo XIX que al siglo XX”. ¿Lo siguiente qué será?, ¿la vuelta de los niños a las fábricas y la prohibición de los sindicatos? Es decir, llevamos toda la vida luchando por una serie de garantías y derechos –como por ejemplo la conciliación de la vida laboral y familiar- para que ahora nos digan que tenemos que trabajar 13 horas cada día de lunes a sábado. ¿Y dónde queda nuestra espacio personal, entonces? Dicen, según se explica en la propia prensa, que esto sólo se haría efectivo si el empleado y el empleador se ponen de acuerdo y que no tiene porque suponer ningún riesgo para el trabajador, pues se establecerían una serie de medidas para que el contratante o el jefe correspondiente no abusaran de ello amenazando al pobre currito con despedirlo si no cumple con las horas de más. Ja, ja y ja. Sencillamente, NO ME LO CREO. Desde luego se nota que estos señores ministros de la UE (que al fin y al cabo son nuestros ministros, los que nosotros hemos votado democráticamente en las elecciones generales de cada uno de nuestros países) no tienen un jefe, con perdón de la palabra, tocapelotas, dispuesto a amargarle el día a uno (¿acaso va a negarle uno ese servicio a un jefe déspota?). Se nota que no tienen que hacer grandes esfuerzos cada día por llegar a fin de mes. Se nota que no tienen nada que temer sin se quedan sin trabajo –total, siempre habrá por ahí un silloncito perdido donde recolocarlos-. Se nota que no son como nosotros, vaya. Sino que el pedestal en el que les han situado los votos de miles de ciudadanos de a pie parece darles el poder suficiente como para hacer y deshacer a su antojo sabiendo que no son ellos los que van a pagar los platos rotos.

Por cierto, ¿y dónde están los sindicatos?

¿Para qué se supone que es esta medida?, ¿para mejorar la economía de la UE?, ¿para facilitar el desarrollo de los países del Este? La Revolución Industrial, obviamente, hizo mejorar el desarrollo económico de los países que la vivieron pero a costa de los derechos humanos de miles de personas, tal y como está ocurriendo hoy en día en China. Visto así (nos ha fastidiado) la idea es extraordianaria: volver a las prácticas del siglo XIX para aumentar la productividad. Sencillamente genial. Está el hecho de que, además, si unos países lo aplican y otros prefieren salvaguardar los derechos de sus trabajadores, daría como resultado una cruenta competencia desleal. Fantástico. Estoy deseando empezar.

Ante este tremendo abuso, a mi parecer, sólo nos queda una salida: Mañana mismo, en toda Europa, HUELGA GENERAL (haciendo compañía a los transportistas, hale).

viernes, 6 de junio de 2008

El Legado de la Lengua (de las lenguas).

Las lenguas son parte de nuestra cultura, de nuestro patrimonio, y qué pena cada vez que se desata la polémica al esgrimirse éstas como bandera de opiniones políticas... como arma arrojadiza. Lo que más me molesta de este tipo de asuntos es que siempre se intente medir la "necesidad" de una lengua basándose solamente en el número de hablantes que ésta posee.

En primer lugar que la (mal llamada) importancia de un idioma -o si se quiere, su relevancia a nivel internacional- no se debe exclusivamente a la cantidad de gente que lo tiene como lengua materna. Sino que también existen otras cuestiones a tener en cuenta como, por ejemplo, el legado escrito que dicho idioma nos ha dejado, o lo que es lo mismo, la literatura. O también la importancia intelectual del mismo, su uso práctico en el día a día, el número de personas que lo tienen como segundo idioma o la extensión, y no sólo la cantidad, de las personas que lo hablan. Los parámetros son múltiples. Si solamente atendiéramos a cuestiones cuantitativas, el italiano, p.ej., que en mi opinión es una lengua bellísima, no debería ser estudiado ni en la sexta pate de las academias y escuelas de Europa. El italiano como lengua materna, señores, "sólo" consta de 65 millones de hablantes (según datos de la Wikipedia italiana); sin embargo, dicho número se incrementa bastante si se tiene en cuenta la cantidad de gente que la utiliza como lengua de cultura; pues el italiano ha legado a la Humanidad grandes escritores como Petrarca, Dante, Bocaccio, Pirandello, etc.; artistas como Miguel Ángel, Rafael, Leonardo o Caravaggio; intelectuales como Umberto Eco y suma y sigue (Italia también nos ha traído a Berlusconi, para nuestra desgracia, pero eso es otra cuestión).

Siguiendo al pie de la letra estos mismos criterios que he mencionado antes, tampoco el holandés, el sueco, el finés, las lenguas gaélicas, el serbocroata, el latín o el griego, por poner un ejemplo, tendrían ninguna utilidad. Tan sólo deberíamos molestarnos en aprender inglés, o a lo sumo, inglés, mandarín, español, francés, alemán, ruso y árabe porque... ¿para qué más? Por esa regla de tres tampoco sería necesario ofrecer servicios a los hablantes de dichas lenguas en sus respectivos idiomas minoritarios porque ellos ya saben otros más útiles. Por ejemplo, todos los flamencos saben inglés, los andorranos son perfectamente capaces de expresarse tanto en francés como en castellano, la mayor parte de la población de los países eslavos entiende y escribe el ruso y cualquier escocés de cualquier isla remota de las Highlands es perfectamente competente en inglés. Lo mismo pasa con los nativos de retrorromance, los noruegos, los gallegos, los catalanohablantes, los vascos o los corsos. Y en Sudamérica, el español lo entiende todo o casi todo el mundo independientemente de si su lengua de origen es el quechua, el aimara, el mapuche, el guaraní o lo que sea (¡hasta los brasileños lo entienden más o menos!).

No señores. Esa no es una manera correcta de pensar. O, como mucho, diremos que no es realmente tolerante y respetuosa. Negarle al hablante de un idioma los servicios en su lengua materna porque puede entender, escribir y expresarse en otra es negarle su propia igualdad y el derecho a hacer uso de lo que es suyo para expresarse. De lo que, al fin y al cabo, la cultura y la historia de la sociedad en la que ha nacido y vive le han legado.

Todo lo demás son cuestiones políticas.

lunes, 26 de mayo de 2008

Mafalda







domingo, 25 de mayo de 2008

Uribarri, Ecce Homo! (y otras eurotribulaciones)

Por suerte o por desgracia he venido a pasar estos eurovisivos días a España y, como no, me he tragado de pleno a Chikilicuatre y compañía. Al principio no quería saber nada pero finalmente no pude evitar el morbo de verlo actuar en directo ni tampoco perderme lo mejor del festival: las votaciones.

Pero me alegro de haberlo visto sólo por una cosa, o mejor dicho, por una persona: Ecce Homo, José Luis Uribarri. Qué hombre, qué portento. Si le dieran un euro por cada vez que acierta en las votaciones sería millonario. Luego lo justifica diciendo "es que son muchos años, señores...". Desde luego, la experiencia es un grado. Ayer me reí todo lo que quise y más con comentarios como éste: "¡¡¡cuatro puntos para España!!!, ¡¡¡graciaaaaas!!!" o "10 a Bosnia y 12 a Serbia, venga, venga... ¡venga!, ¡¡¡hazme feliz!!!, ¡¡¡síííí!!!" ¡y el tío las acertaba todas!, ¡como las quinielas! Personalmente, creo que tendrían que darle un cargo en la Unión Europea o algo así porque este tipo sabe más de cómo funciona Europa que muchos políticos.

Aunque lo mejor de todo no son sus satíricos y jocosos comentarios, sino el tonillo de fan despechado que emplea cada vez que narra las votaciones. Es como si dijera "ya que no vamos a ganar, visto lo visto, a ver si acierto cuantas más quinielas mejor para mi propia satisfacción personal". Esa mezcla entre hartazgo, humor, ironía y tristeza me fascinan. Sólo alguien como él se lo puede tomar tan en serio... bueno, él y algunas otras extrañas excepciones de este país que todavía se toman a pecho todo aquello y viven y vivirán siempre con la nostalgia del La, La, La... Quizás sea por diferencias generaciones, pero tanto lloriqueo por los tiempos pasados me resulta más que casposo. Menos mal que al Sr. Urribarri todavía le queda mucho tiempo de ironías eurovisvias porque el día que este hombre deje de narrar el festival, se morirá de pena.... y ya nada será lo mismo.

Por otra parte, no quería despedirme sin poner un enlace a la que, en mi opinión, ha sido la mejor canción de este año y, desgraciadamente, la peor parada (¡peor que España!): la del Reino Unido (don't worry, Britons. Maybe next time...):



Ni tampoco al estridente pavo de Irlanda, que el pobre no llegó a la final (the best eurosong ever!):

Dustin, The Turkey

sábado, 24 de mayo de 2008

El típico blog de siempre sobre los mismos temas de siempre... (todavía es pronto para innovar).

Como siempre me ha gustado pasar desapercibida he decidido incluir una entrada típica sobre un tema típico: mi propia opinión sobre la novela "EL Niño con el Pijama de Rayas". Para qué voy a ser menos.

¿Es bueno saber de qué trata la historia de "El Niño con el Pijama de Rayas" (John Boyne; The Boy in the Striped Pyjamas; Ediciones Salamandra, 2007)? Sinceramente yo pienso que no. He leído por ahí que no importa saber de qué trata pero yo creo que el factor sorpresa no sólo es importante, sino que es imprescindible. Disfrutas mucho más de su lectura si vas decubriendo poco a poco quiénes son los personajes y de qué va la trama, que no es precisamente complicada. Sí que es verdad que a partir del segundo capítulo, más o menos, ya supones de qué va el tema y luego, además, tus sospechas se van confirmando sin demasiadas sorpresas. En mi opinión, esto hace que precisamente por ello sea mucho más importante mantener el factor sorpresa del principio. Digamos que es de esas historias que tienen una magia especial, pero es una magia que les viene más por la forma que por el contenido.

Esto también tiene mucho que ver con que está muy bien escrito. Con esto me refiero a que la redacción en sí misma, independientemente del argumento, está muy bien hecha. Me encanta cómo el autor utiliza el lenguaje, con oraciones sencillas y frases hechas, párrafos breves y coletillas. Quizás sea porque el libro está básicamente enfocado al público infantil (ojo, infantil pero con cierta edad... por lo menos para mayores de 8 o 9 años) pero leyéndolo uno se da cuenta que no hace falta escribir frases complicadas con grandes parrafadas y florituras para llegar al lector. Ni siquiera el lector adulto. A veces el lenguaje sencillo es mucho más cercano y rotundo y eso es lo que más valoro de este libro. No se, quizás debería plantearme si mi problema es que no he madurado lo suficiente pero, sinceramente, no creo que ese sea mi caso.

Eso sí, debo decir que no me ha gustado el final... no porque sea malo, al contrario. Pero es que acaba muy bruscamente, muy inesperado y sobre todo en comparación con el ritmo del resto de la historia, y claro, no te da tiempo a asimilarlo. Parece que el autor hubiera llegado a un punto en el que de repente hubiera pensado: "Dios mío, me está quedando muy larga, mejor acorto ya". Y punto, sanseacabó. The End. Por eso, cuando llegas a la última línea del último párrafo de la última hoja, piensas: "¿ya está?, ¿esto es todo?". Pues sí, eso es todo, amigos. No da para más. Ni mi entrada tampoco.
Saludos afectuosos.

martes, 20 de mayo de 2008

¡Nuevo número de la Transversal!


Efectivamente. Ha pasado un año, ¡un año!, pero al final, tras este brevísimo lapso de tiempo ha salido el nuevo número (de momento sólo en formato on-line) de esta nuestra estimada revista: Tranversal, la revista de geografia per als futurs geògrafs. Y es que finalmente siempre resucitamos. Este número es doble (7-8) y cuenta, como siempre, con las aportaciones cintíficas de los alumnos de la Universitat de Barcelona, además de la ya habitual miscelánea con recomendaciones geo-culturales, entrevista, agenda, etc. Además, como somos internacionales, en esta ocasión hemos incluido no uno, no, sino DOS artículos en inglés (¡uohhhh!).

martes, 13 de mayo de 2008

Lluvias en Escocia, también para la política

Ayer mandé mi cuarta crónica a La Vanguardia on-line como "lectora corresponsal". Trata sobre la situación política actual de Escocia. Aunque se puede mirar aquí el enlace a la crónica, también pongo un corta y pega de la misma (la imagen pertenece a una viñeta cómica publicada el 11/05/08 en el periódico Scotland on Sunday, la versión dominical del Scotsman):

"Quién le iba a decir a Wendy Alexander, la líder del Partido Laborista de Escocia, que su airado "bring it on!" ("¡adelante con ello!") se convertiría en una coletilla recurrente entre la prensa y los comentaristas políticos escoceses. Y es que tales palabras fueron las que pronunció el pasado 4 de mayo esta dirigente de Glasgow en una entrevista televisiva en referencia al referéndum de autodeterminación previsto para el año 2010. Proyecto que el primer ministro de Escocia, Alex Salmond –del partido nacionalista SNP-, planteó en el Parlamento de Edimburgo cuando llegó al poder hace escasamente un año.

Por esta razón, desde hace poco más de una semana ha llovido mucho aquí en Escocia (nunca mejor dicho). O quizás sea más acertado decir que ha habido tormenta. La primera en recibir los relámpagos de la indignación ha sido la propia Alexander, que ya ha recibido críticas desde todos los sectores y especialmente desde dentro de su propio partido. Empeñada en demostrar que un referéndum sobre este asunto sólo traería como consecuencia la reafirmación del sentimiento unionista de los escoceses, su "adelante con ello" parece ser más bien un pulso que le ha querido echar a Salmond y que, de momento, no le está saliendo del todo bien. Pero la cuestión fundamental que subyace en este tema no es que Wendy Alexander haya traicionado la ideología del partido o que haya abierto la caja de Pandora poniendo en peligro la integridad territorial del Reino Unido (que también), sino en el cómo lo ha hecho: Los británicos en general, sean ingleses o escoceses, tienen en común la importancia que le otorgan a las formas y precisamente es esta línea la que la Sra. Alexander ha sobrepasado. Por lo visto no tuvo en cuenta lo que podían pensar sus colegas del parlamento británico de Westminster y además afirmó que contaba con el apoyo de Gordon Brown para este asunto. Sin embargo, el propio Brown –que ha sido amigo, protector y mentor de Alexander durante años- ha negado rotundamente haber respaldado su propuesta. Por su parte, el Partido Laborista ya ha oído los truenos y sobre él están empezando a caer las primeras gotas de la tempestad. Por si no fuera suficiente con el reciente fracaso en las municipales de Inglaterra y Gales, el affair Alexander no está ayudando nada a fomentar la credibilidad del partido. No obstante, el peor parado de todos está siendo el propio Primer Ministro del Reino Unido, Gordon Brown, quien no solamente ha pasado ya por estas dos fases de la tormenta, sino sobre el cual, además, llueve sobre mojado. Todavía es pronto para saber cuando saldrán los primeros rayos de sol que evaporen la crisis que ha caído sobre el Partido Laborista británico. No obstante, según la propia prensa escocesa, hay alguien a quién todo esto no sólo no le está perjudicado, sino que además está contemplado cual simple espectador un espectáculo que le beneficia enormemente. Y es que Alex Salmond con las gotas caídas se lava las manos."

domingo, 4 de mayo de 2008

Nessie escondido

Edimburgo y todas las Lowlands (Tierras Bajas) de Escocia pueden impresionar profundamente al visitante mediterráneo cuando se acerca por estos lares debido a lo súmamente verdes que son. Todo es verde-verdísimo aquí, desde los paisajes hasta los jardines de los cementerios. Yo diría que hasta el moho es más verde. Pero ya para verde, hipermegaverde del todo, tienen las Highlands (Tierras Altas), que es donde están las islas y las ciudades importantes del noroeste -como Inverness- y, por supuesto, los grandes lagos de Escocia. Entre ellos, el famosísimo Lago Ness (en inglés, Loch Ness, pues NO se dice Ness Lake).

¿Pero por qué es tan famoso el Lago Ness?, ¿qué tiene para ser tan conocido en todo el mundo? Desde luego, la pregunta es estúpida... ¿pues qué va a ser sino?: el archífamosísimo Monstruo del Lago Ness, Nessie para los amigos.
Y ahora viene la pregunta (espero) inteligente: ¿¿¿por qué narices se ha montado el tinglado que se ha montado en torno a una simple leyenda??? Sí, ya, ya; a eso se le llama "turismo", "dinero", "merchandising"... lo que prefieras. Pero... la cuestión es... ¿y la gente se toma realmente en serio TODO lo que ofrecen a los turistas?

"Ven a vivir la aventura del Lago Ness" / "Ven a descubrir a Nessie" / "Descubre las maravillas escondidas del Lago Ness en el Museo de tal pascual"...

Y bla, bla, bla....

O sea, lo que me resulta increíble es que se pueda montar tanta parida por un bicho que... ¡¡¡ni siquiera existe!!! A ver, el lago es muy bonito, y el más profundo de Escocia -creo-, eso no lo vamos a negar, pero es un simple lago, carajo. Dan ganas de coger a uno de los tantos turistas que pagan por ello y decirle: "Pero no seas patán, no dejes que te saquen los cuartos, ¡que es un puto lago!"

Tengo una amiga aquí en Edimburgo que se pasa el día sola en casa, especialmente los fines de semana, porque su novio, que es guía turístico, se pasa los días enteros Loch Ness "pa'rriba", Loch Ness "pa'bajo" vestido con kilt y gaita para goce y recreo de los turistas.

Si los turistas supieran como mi amiga o su novio escupen las palabras "Lago Ness" cada vez que salen por su boca...

Por cierto, el otro día estuve por allí pero Nessie siguió escondido, como siempre. No pasó nada de lo que sale en la peli de The Waterhorse (¡qué decepción!). Debe ser que es tímido.