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lunes, 4 de agosto de 2008

Guarrerías deliciosas para beber

Recuerdo que cuando era pequeña había una bebida que me entusiasmaba, la Cherry Coke. Este refresco era la típica Coca-Cola de siempre pero con un toque a cereza que le daba un sabor entre ácido y dulzón, ciertamente bastante adictivo para mi paladar de 8 o 9 años (no me acuerdo muy bien de la edad que tenía, lo siento). Al igual que pasó con aquel helado de Frigo, el Tubi-Tabi, que estaba lleno de colorantes y venía en una especie de tubo de pasta de dientes gordinflón; yo debía ser la única persona en España que consumía Cherry Coke, así que al poco tiempo la retiraron del mercado. Y el Tubi Tabi también.

Éstas son dos de mis frustraciones infantiles. Recuerdo haber experimentado un sentimiento de injusticia terrible, porque si yo compraba estos productos, el resto de la gente tenía que hacerlo también. Era imposible que se resistieran a tal manjar de dioses y, si lo hacían, es que no eran personas normales. Seguro.

Sin embargo, al llegar al Reino Unido me he reencontrado con mi pasado, con mis sueños de infancia, y he podido volver a probar la Cherry Coke y ser feliz de nuevo (no sé si algún día el destino querrá que me tope de nuevo con el Tubi-Tabi). Y es que, aquí en UK, no solo consumen variantes raras de Coca-Cola y Fanta ,con y sin cafeína y azúcar, sino que también beben cosas como Dr. Pepper (un refresco muy popular americano parecido a la Coca-Cola pero más dulce), dandelion & burdock soda (refresco de diente de león y arctium), ginger beer (refresco de jengibre), root beer (un refresco hecho a base de raíz, también americano, que sabe a Oraldine y cicatriza las heridas de la boca), cream soda (refresco de crema) y así mil variantes más. Por no hablar de todas las combinaciones posibles entre todo tipo de frutas del bosque. O entre jengibre y limón o frutas del bosque. Es un no parar.

No obstante, de todas ellas mis favoritas son dos: Orangina y Irn Bru. La primera es un invento francés y se consume en casi toda Europa (aparte del país galo, en Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Reino Unido, por lo menos); consiste en un refresco de sabor naranja, bastante intenso por cierto, que lleva incluídos trocitos de pulpa. Le da mil vueltas a la Fanta y creo, sinceramente, que a pesar de lo reacios y carcas que somos los españoles a probar sabores nuevos, tendría bastante éxito en nuestro país si se importase. Además, como he dicho, es made in Europe.
Por otra parte está el Irn Bru: no es ninguna exageración decir que es la segunda bebida nacional de Escocia, detrás del whisky, y la primera en consumo popular. De hecho, en ese sentido, ha estado siempre por encima tanto de la Coca-Cola como de la Pepsi y es casi tan antiguo o más que la primera. Sus peculiaridades básicamente son tres: por un lado lleva cafeína y azúcar; y por otro, su caracterísitico color anaranjado se debe a que el tercer elemento imprescindible en su composición es el hierro... por eso lo de "Irn" del nombre ("iron" = "hierro"). Además, por lo visto, es ideal para las resacas, y de resacas los escoceses saben mucho.

En fin, que no sé qué voy a hacer cuando vuelva a España, vaya al supermercado y me dé cuenta de la pobreza de los estantes de refrescos. Desde luego voy a echar mucho de menos la Orangina y el Irn Bru y, por supuesto, la Cherry Coke. Pero bueno, al menos sé que un nuevo mundo de verduras, frutas, pescados, legumbres y demás comida sadulable (¡y embutidos!) se abrirá ante mí a precios "razonables". La verdad es que pasar del mundo lipoglucénico británico al paraíso mediterráneo tampoco está nada mal.

Ay, qué rico estaba el Tubi-Tabi...

martes, 13 de mayo de 2008

Lluvias en Escocia, también para la política

Ayer mandé mi cuarta crónica a La Vanguardia on-line como "lectora corresponsal". Trata sobre la situación política actual de Escocia. Aunque se puede mirar aquí el enlace a la crónica, también pongo un corta y pega de la misma (la imagen pertenece a una viñeta cómica publicada el 11/05/08 en el periódico Scotland on Sunday, la versión dominical del Scotsman):

"Quién le iba a decir a Wendy Alexander, la líder del Partido Laborista de Escocia, que su airado "bring it on!" ("¡adelante con ello!") se convertiría en una coletilla recurrente entre la prensa y los comentaristas políticos escoceses. Y es que tales palabras fueron las que pronunció el pasado 4 de mayo esta dirigente de Glasgow en una entrevista televisiva en referencia al referéndum de autodeterminación previsto para el año 2010. Proyecto que el primer ministro de Escocia, Alex Salmond –del partido nacionalista SNP-, planteó en el Parlamento de Edimburgo cuando llegó al poder hace escasamente un año.

Por esta razón, desde hace poco más de una semana ha llovido mucho aquí en Escocia (nunca mejor dicho). O quizás sea más acertado decir que ha habido tormenta. La primera en recibir los relámpagos de la indignación ha sido la propia Alexander, que ya ha recibido críticas desde todos los sectores y especialmente desde dentro de su propio partido. Empeñada en demostrar que un referéndum sobre este asunto sólo traería como consecuencia la reafirmación del sentimiento unionista de los escoceses, su "adelante con ello" parece ser más bien un pulso que le ha querido echar a Salmond y que, de momento, no le está saliendo del todo bien. Pero la cuestión fundamental que subyace en este tema no es que Wendy Alexander haya traicionado la ideología del partido o que haya abierto la caja de Pandora poniendo en peligro la integridad territorial del Reino Unido (que también), sino en el cómo lo ha hecho: Los británicos en general, sean ingleses o escoceses, tienen en común la importancia que le otorgan a las formas y precisamente es esta línea la que la Sra. Alexander ha sobrepasado. Por lo visto no tuvo en cuenta lo que podían pensar sus colegas del parlamento británico de Westminster y además afirmó que contaba con el apoyo de Gordon Brown para este asunto. Sin embargo, el propio Brown –que ha sido amigo, protector y mentor de Alexander durante años- ha negado rotundamente haber respaldado su propuesta. Por su parte, el Partido Laborista ya ha oído los truenos y sobre él están empezando a caer las primeras gotas de la tempestad. Por si no fuera suficiente con el reciente fracaso en las municipales de Inglaterra y Gales, el affair Alexander no está ayudando nada a fomentar la credibilidad del partido. No obstante, el peor parado de todos está siendo el propio Primer Ministro del Reino Unido, Gordon Brown, quien no solamente ha pasado ya por estas dos fases de la tormenta, sino sobre el cual, además, llueve sobre mojado. Todavía es pronto para saber cuando saldrán los primeros rayos de sol que evaporen la crisis que ha caído sobre el Partido Laborista británico. No obstante, según la propia prensa escocesa, hay alguien a quién todo esto no sólo no le está perjudicado, sino que además está contemplado cual simple espectador un espectáculo que le beneficia enormemente. Y es que Alex Salmond con las gotas caídas se lava las manos."

domingo, 4 de mayo de 2008

Nessie escondido

Edimburgo y todas las Lowlands (Tierras Bajas) de Escocia pueden impresionar profundamente al visitante mediterráneo cuando se acerca por estos lares debido a lo súmamente verdes que son. Todo es verde-verdísimo aquí, desde los paisajes hasta los jardines de los cementerios. Yo diría que hasta el moho es más verde. Pero ya para verde, hipermegaverde del todo, tienen las Highlands (Tierras Altas), que es donde están las islas y las ciudades importantes del noroeste -como Inverness- y, por supuesto, los grandes lagos de Escocia. Entre ellos, el famosísimo Lago Ness (en inglés, Loch Ness, pues NO se dice Ness Lake).

¿Pero por qué es tan famoso el Lago Ness?, ¿qué tiene para ser tan conocido en todo el mundo? Desde luego, la pregunta es estúpida... ¿pues qué va a ser sino?: el archífamosísimo Monstruo del Lago Ness, Nessie para los amigos.
Y ahora viene la pregunta (espero) inteligente: ¿¿¿por qué narices se ha montado el tinglado que se ha montado en torno a una simple leyenda??? Sí, ya, ya; a eso se le llama "turismo", "dinero", "merchandising"... lo que prefieras. Pero... la cuestión es... ¿y la gente se toma realmente en serio TODO lo que ofrecen a los turistas?

"Ven a vivir la aventura del Lago Ness" / "Ven a descubrir a Nessie" / "Descubre las maravillas escondidas del Lago Ness en el Museo de tal pascual"...

Y bla, bla, bla....

O sea, lo que me resulta increíble es que se pueda montar tanta parida por un bicho que... ¡¡¡ni siquiera existe!!! A ver, el lago es muy bonito, y el más profundo de Escocia -creo-, eso no lo vamos a negar, pero es un simple lago, carajo. Dan ganas de coger a uno de los tantos turistas que pagan por ello y decirle: "Pero no seas patán, no dejes que te saquen los cuartos, ¡que es un puto lago!"

Tengo una amiga aquí en Edimburgo que se pasa el día sola en casa, especialmente los fines de semana, porque su novio, que es guía turístico, se pasa los días enteros Loch Ness "pa'rriba", Loch Ness "pa'bajo" vestido con kilt y gaita para goce y recreo de los turistas.

Si los turistas supieran como mi amiga o su novio escupen las palabras "Lago Ness" cada vez que salen por su boca...

Por cierto, el otro día estuve por allí pero Nessie siguió escondido, como siempre. No pasó nada de lo que sale en la peli de The Waterhorse (¡qué decepción!). Debe ser que es tímido.

jueves, 27 de marzo de 2008

Adivina quién estuvo aquí...



Desde que estoy en Edimburgo no dejo de acordarme de aquel libro que leí de Lucía Etxebarria, "Beatriz y los Cuerpos Celestes"; libro que, por cierto, hizo que se me quitaran las ganas de volverme a leer otro de la autora a pesar de lo mucho que me gustó "De todo lo Visible y lo Invisible".

De todas formas, como digo, desde que estoy aquí no paro de acordarme de tal libro. ¿Por qué?, pues sencillame porque la mitad de la novela transcurre en esta ciudad. Quizás esto fue lo único que me gustó del libro: Edimburgo. También me llamó la atención la descripción que la autora hacía en los agradecimientos (porque sí, yo a veces leo esas cosas) de los paisajes de Escocia. Un poco idealizada, quizás, pero es que es muy difícil no idealizar Escocia cuando ya no estás aquí.

Lucía Etxebarria (que por lo visto no vivió en Edimburgo, sino en Aberdeen) es una más de los muchos autores que han tenido relación con Edimburgo o Escocia. Obviamente no la más representativa -ni la de más calidad- en el marco internacional, pero sí quizás la más conocida de entre los escritores españoles.

En el caso concreto de Edimburgo, esta ciudad ha servido pintas en sus tabernas y bares y ha visto pasearse por sus calles a numerosos autores célebres, tanto escoceses como extranjeros: desde clásicos como Robert Burns, Sir Walter Scott o Robert Louis Stevenson (autor de la famosa novela "Dr. Jekyll y Mister Hyde") a otros más actuales, como J.K. Rowling, quien comenzó a imaginar las aventuras de Harry Potter en un bar de Nicholson Street que ahora es en parte un restaurante chino (¡y tienen recortes de prensa colgados que lo prueban!).
Además de esto, por si fuera poco, en una ciudad como Edimburgo uno puede encontrar un museo dedicado exclusivamente a escritores y rutas turísticas temáticas. Todo invita a la literatura aquí. De hecho, no muy lejos de mi casa existe un bar-restaurante que se llama Shakespeare's, que cada vez que paso por delante me hace sentir como si me dijera "si quieres ser alguien entra aquí, entra en Shakespeare's... o seguirás siendo una pardilla forever and ever durante el resto de tu vida".