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domingo, 11 de octubre de 2009

Juventud bolchevique.


martes, 18 de agosto de 2009

Reflexiones matutinas.


En agosto, hasta los músicos del metro están de vacaciones...


sábado, 27 de junio de 2009

Capacidad de convocatoria

Hoy me han pasado este impresionante vídeo (bueno, más bien se lo he copiado a alguien muy querido, je, je). No sé si prueba el borreguismo del ser humano o lo importante que es ser perseverante y constante en tu lucha. En cualquier caso, no deja de ser muy divertido:

martes, 9 de junio de 2009

Congelación veraniega

Llega el verano y en lugar de calor, como me quede en casa, normalmente lo que paso es frío. Mucho frío. Y es que cuando una tiene una madre que es como un oso polar, es imposible sentir calor. Luego claro, ocurre que una se resfría.

Aquí abajo dejo la foto de un recorte que colgué hace años en mi habitación y que lo ilustra perfectamente. Pocas veces me siento tan identificada:

miércoles, 3 de junio de 2009

Pecados Capitales

Me acabo de encontrar la siguiente noticia en el diario 'Público':

"Al hombre le pierde la lujuria y a la mujer la soberbia y la envidia"

Pues no lo tengo yo muy claro... porque a mí me pierden la lujuria, la gula, la ira, la pereza, la soberbia y... ¿qué más? Ah sí, la envidia y la avaricia. Por este orden. Me pregunto si habrán hecho una encuesta:



"Califique de 1 a 10 cómo encuentra usted de pecadora su alma de acuerdo con la siguiente lista de pecados capitales"

¿Y vosotros, pecadores?, ¿Cuál es vuestra lista?

(Aquí tenéis el texto entero por cortesía del 'corta y pega' de la casa).


Al hombre le pierde la lujuria y a la mujer la soberbia y la envidia

Un teólogo del Vaticano alerta de la multiplicación del pecado entre los fieles. El Papa asegura que el trabajo y las vacaciones no deben quitar tiempo para Dios

EFE - Roma - 03/06/2009 12:42


El pecado capital número uno de los hombres es la lujuria, seguido por la gula, mientras que la mujeres pecan primordialmente por soberbias y después por envidiosas, según unas declaraciones del teólogo de la Casa Pontificia, padre Wojceich Giertych, que recoge hoy el diario La Stampa.

Las mujeres y los hombres pecan de forma diferente y ello se ve cuando se estudia cómo se comportan ante los pecados capitales refirió el teólogo de la Casa Pontificia, padre Wojceich Giertych.

"Para los hombres el pecado más difícil de afrontar es el de la lujuria, después la gula, la pereza, la ira, la soberbia, la envidia y la avaricia, mientras que para las mujeres el más peligros es el de la soberbia seguido de la envidia, la ira, la lujuria, la gula y la pereza", agregó.

"Hay que recuperar el sentido del pecado"

Además, según dice el diario, la lista de pecados mortales se prolonga e incluye "la manipulación genética, los experimentos con personas, la contaminación ambiental, la droga, la injusticia y la desigualdad social, causar pobreza y la riqueza excesiva", según ha decidido el Dicasterio Vaticano dedicado a la Confesión.

Alarma, se multiplican los pecadores

Dicho Dicasterio ha lanzado la voz de alarma por la crisis del sacramento de la confesión: el 30% de los fieles católicos no considera necesario confesarse, el 10% lo considera un impedimento en el diálogo con Dios y otro 20% tiene dificultad de expresar sus propios pecados.

Según datos de la Universidad Católica de Italia, sólo cuatro católicos de diez se confiesan.

Para recuperar el sacramento de la confesión el papa Benedicto XVI va a publicar un "vademecum" destinado a confesores y directores espirituales, refiere el diario.

Al Papa le preocupa el clero

Además el Papa ha declarado hoy que ni el fuerte ritmo de trabajo ni el tiempo de vacaciones deben impedir a los hombres dedicar momentos de la vida a Dios y pidió a los fieles que no olviden la misa dominical.

Así lo manifestó el Papa ante unas 20.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles, cuya catequesis dedicó a la figura del monje medieval alemán Rabano Mauro, conocido como el "Preceptor de Alemania", muy preocupado por las celebraciones litúrgicas y la disciplina del clero.

El Obispo de Roma manifestó que el pensamiento de Mauro en los referente a las celebraciones litúrgicas sigue teniendo validez y el hombre debe reservar parte de su tiempo a Dios, ya que quien no dedica un tiempo de su vida al Señor se priva de su luz y permite que su pensamiento sea atropellado por el tumulto del mundo.

"Durante el tiempo de trabajo, con su fuerte ritmo, y en el tiempo de vacaciones debemos reservar momentos de nuestra vida para Dios, abrir nuestra vida a Dios con una plegaria, una meditación, un pequeño pensamiento diario y no olvidar que el domingo es el Día del Señor, el día de la liturgia", afirmó el Papa.

domingo, 22 de febrero de 2009

Gente EGOcéntrica (¡te lo juro!)

El pasado día 20 tuve que asistir a la celebración de una de las jornadas más destacadas de la 'Cibeles Madrid Fashion Week' para realizar un reportaje sobre la plataforma 'El Ego' que Cibeles pone en manos de los jóvenes diseñadores españoles más prometedores del momento. Puesto que nunca en mi corta carrera como periodista había tenido una ocasión de cubrir un acto así, fue toda una oportunidad para darle un nuevo impulso a mi, de momento, escaso currículum, además de toda una experiencia.

Sin embargo, no es la intención de esta entrada hablar de moda ni de mi carrera, sino que me limitaré a detallar con pelos y señales cómo ha sobrevivido entre tanta gente fashion, cool y súper hot una pardilla mainstream como yo. O sea.

Para empezar, el recinto estaba plagado de pijas, locazas y metrosexuales en unas proporciones de 50%, 40% y 10% aproximadamente. No es que tenga nada en contra las pijas, las locazas y los metrosexuales, Dios me libre, pero sí que he de decir que me sentí, ciertamente, un pelín rara avis. Demasiado normal. Demasiado plebeya. Como he dicho, demasiado mainstream. Y es que no puede ser de otra manera cuando alguien que viste de Zara, H&M y Bershka se ve de golpe sumergida entre los Victorio&Luchino, Devota y Lomba, David Delfín, Ángel Schlesser, Balenciaga y Jesús del Pozo. Nada bueno puede salir de ahí. Además, aunque pijas, locazas y metrosexuales por separado y de uno en uno pueden resultar personas encantadoras y amabilísimas, cuando se juntan todas forman un cóctel explosivo de glamour del que es imposible salir sin escaldarse.

Además que como iban todos divinos de la muerte, mi vestimenta resultaba demasiado normal (aunque, a mi modo, yo también iba fashion). A ver si me explico bien: En caso de eventos así, no se trata de ir arreglada. Es decir, olvídate de la clásica camisa blanca, los pantalones de pinzas negros y los tacones que te pondrías para ir a una entrevista de trabajo. Ni de coña. Porque por mucho que creas que vas adecuadamente vestida, NUNCA se va adecuadamente vestida a un acto de esta clase. Para encajar en este tipo de lugares y situaciones lo que se ha de hacer es intentar romper tus prejuicios y esquemas establecidos y dar rienda suelta a tu imaginación artística, porque solo de esta manera se consigue la perfecta simbiosis con el entorno que te acoge. Es decir, hay que ir disfrazada.

Sí, sí, disfrazada. Tenéis que pensar en aquellas cosas que os poníais en la adolescencia y que años después descubrirstéis que eran una horterada y combinarlas con la ropa más llamativa que tengáis. Se llama excentricidad, pero funciona. Por ejemplo, esa minifalda hippy del Rastro con los vaqueros rotos de hace cinco años y la camisa de leopardo de vuestra madre. Y si queréis darle un toque de sobriedad, le añadís una americana negra que haga juego con vuestros zapatos y listo. En cuanto a vosotros, podéis probar a poneros un jersey de lana de esos de los puestos de los peruanos (que son bien amplios) tres tallas más grande, y un par de zapatillas deportivas (¡ojo!, una de cada color). No lo digo de broma: Allí ví a un hombre con un jersey de punto que le llegaba hasta los tobillos. No me lo estoy inventando... de verdad... ¡Lo juro!, ¡con estos ojos míos lo ví!
Repito, llevaba un jersey de punto que le llegaba HASTA LOS TOBILLOS. ¿Me oís? ¡¡¡HASTA LOS TOBILLOS!!!

Vale, vale, quizás no sea para tanto. Lo que pasa es que soy una paleta que casi, casi acaba de salir de su pueblo y no entiende mucho de moda. Además, llevar jerseys hasta los tobillos no convierte a la gente en mala persona. Muy bien, quizás debería hablaros del agua. O mejor dicho, del agua del lujo embotellada, concepto que hasta hace una semana no existía en mi cabeza: ¿Qué tal si os digo que repartían botellas gratis de "agua ultra-premium de glaciar encerrada en una bóveda de hielo creada en la glaciación sucedida hace más de 10.000 años y procedente de la remota y ecológicamente protegida región costera de la hermosa Columbia Británica, en Canadá"?, ¿y si os digo que "la pureza única del hielo del glaciar derretido le proporciona su distintivo y delicioso gusto"?, ¿y que "cada gota es recuperada con sumo cuidado de una fuente que solo es accesible desde el océano con la misma pureza que el glaciar"?, ¿y que es "ideal para maridar con platos suaves, pastas, arroces, pescados y carnes blancas, así como con espirituosos de gran lujo"?
En definitiva, agua de lujo para gente de lujo.

Por eso, cuando se trata de estar rodeado de gente de lujo y siendo tú la única representante del "mondo plebe", lo que te puede pasar es que, por ejemplo, estés comiendo y alguien, sin la menor atención, apoye el borde su bolso encima de tu estrecha mesa. O que el grupo de amigos de esa misma persona vaya ganándote cada vez más terreno y te veas obligada a desplazar ligeramente el cuerpo para que quepas mejor. O que, sin ir más lejos, vayan y apaguen SUS cigarros en TU cenicero sin importarles si lo estás usando tú o si quieres que lo usen. O que encima no se molesten en apagar bien el cigarro de manera que el humo empiece a "comerte" la cara. O que les digas que si pueden apagarlo (ahí no pude evitar que se me escapara el tonillo de borde espantamoscones-de-discoteca) y pasen de ti. Ejem, ejem. Que menos mal, digo yo, que no me dio el ataque en plan "Un día de furia".

De todas formas, probablemente lo que me pase es que todavía necesito aprender muchas cosas. Cosas tales como las normas básicas de la falsa educación, un montón de vocabulario in con el que enriquecer mi ya de por sí descuidado léxico castellano, estética antitética, despersonalización, frivolidad afectuosa, técnicas de aumento de agenda social y paciencia, mucha paciencia.

Por el momento no tengo nada más que añadir al respecto. Si habéis llegado hasta el final de vuestra lectura, permitidme que os adivine los pensamientos: Esta entrada está plagada de prejuicios. Eso es lo que ibáis a decir ¿verdad que sí? ¿Qué os esperabáis, un análisis sociológico profundo? ¿Ahora que creo que le estoy empezando a pillar el truco a esto de frivolizar? Pues va a ser que no.

jueves, 5 de febrero de 2009

Funcionary, el Juego de la Burocracia

¡Qué divertido!, ¡estoy deseando probarlo!