Sin ser el ejemplo de una gran película de la historia del cine ni de un gran director de la historia del cine, esto es un plano secuencia (un señor plano):
jueves, 5 de noviembre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
El precio de la solidaridad
Passeig de Gràcia, Barcelona, Cataluña, España. 11:00 de la mañana del viernes: Un grupo de trabajadores de una conocida ONG se dejan las energías en la calle intentando conseguir personas dispuestas a colaborar para ayudar niños del Tercer Mundo mediante el apadrinamiento: -"Te sale a 0,60€ al día." -afirman; pero a la gente no le interesa. Algunos viandantes, muy pocos, se paran a escuchar la perorata, pero la mayoría pasa de largo. En general, las disculpas de los que frenan se pueden dividir en dos categorías: "ahora no puedo permitírmelo" o "estoy en paro" (los que no se paran, si responden, es para decir "no" o "no tengo tiempo"). En consecuencia, los de la ONG, además de contestar que solo cuesta sesenta céntimos al día, añaden: "¿Cuánto te gastas en tabaco?, ¿y en cerveza?, ¿no crees que si te quitases un poco de los vicios, te llegaría para apadrinar un niño?".Mal vamos si hay que comenzar con chantajes morales para conseguir unas gotas de solidaridad.
No muy lejos de allí, bien visible en el paisaje urbano aunque, paradójicamente, oculta a todas las miradas de los transeúntes, se encuentra una vagabunda. Cubierta de ropajes viejos, suciedad y hedor, esta representante de la miseria más miserable del mísero Primero Mundo se acerca y les dice: "Como me gustaría poder ayudaros, pero duermo aquí en la calle, entre cartones, y no tengo nada con que ayudar".
Los chicos se miran estupefactos y antes de que consigan abrir la boca, la mendigo, tendiéndoles un periódico que lleva en la mano, añade: "tomad este periódico para que lo puedan usar esos niños. Es lo único que puedo daros".
miércoles, 14 de octubre de 2009
En Barcelona, con pelo nuevo y dos euros menos
Hace una semana llegué a Barcelona para comenzar mi flamante máster en periodismo que va a hacer que me quede sin un riñón, sin un pulmón y sin los higadillos. Pero bueno, de momento no me puedo quejar porque al menos el mes de octubre ya lo tengo pagado, así que todavía no me pueden echar. Esperemos que tal situación de precariedad no se prolongue demasiado en el tiempo.
Pero no esto no es de lo que quería hablar. Lo que quería comentarles, queridos lectores, es que el otro día fui a una peluquería en Madrid perteneciente a una conocida cadena de estética y me estafaron. Vale que no me costó mucho, pero a mí lo que realmente me fastidia es que te presenten un engañabobos por anuncio: Según la lista de precios colgada a la entrada, "lavar + cortar" cuesta 9,99€. ¿No es caro, verdad?, ¿qué más dará un euro arriba que un euro abajo, entonces? Pues NO DA IGUAL. No da igual porque no es de recibo es que te anuncien un precio y luego te cobren otro, aunque la diferencia radique en dos miserables euros.
Veamos el ejemplo:

Efectivamente, apreciados lectores, como ustedes pueden comprobar los dos euros de diferencia se corresponden con... ¡¡¡el precio del champú!!!, ¡el precio del champú no estaba incluido en el precio! Entonces, ¿cómo se supone que te tienen que lavar el pelo?, ¿¿¿CON AGUA???
Grrr...
domingo, 11 de octubre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
Sigo viva pero...
La Timofónica ha tenido a bien dejarnos sin conexión a Internet indefinidamente por cambiar de casa y, oh qué horrible, encabezonarnos con que no nos tomen el pelo con esas estafas que tienen por ofertas. Es lo que tiene el boicot. O el reirte de los clientes.
Cuando regrese de la ultratumba de más allá del ciberespacio, intentaré seguir actualizando el blog. Mientras tanto, no se asusten por esta aparición espectral y disculpen las molestias.
Gracias.
martes, 18 de agosto de 2009
jueves, 13 de agosto de 2009
Palabras (I)
Me gustó tanto el poema -y me sigue gustando-, que a pesar de lo soporífero que me resultaba el resto del libro, éste no podía dejar de leerlo una y otra vez, una y otra vez... Y quiso además la casualidad que los astros se conjugaran de tal manera, que el día del examen de selectividad, en la opción A de la prueba de "Lengua castellana y Literatura", nos cayera un autor de la Generación del 98, que para colmo, resultó ser un poeta y, mejor aún, resultó ser Antonio Machado. Y no solo eso; además el poema resultó ser "Allá, en las tierras altas".
Vamos, que me tocó la lotería.
En aquel examen saqué la nota más alta de toda la selectividad: 9,3 (sobre 10). Han pasado ocho años de aquello y todavía no me lo creo...
Aquí os dejo con el poema. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. O al menos, un poquito:
ALLÁ, EN LAS TIERRAS ALTAS
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
Genial presentación.
Hay veces que hasta una simple presentación, un "Hola, soy Mengano", puede convertirse en una ingeniosísima columna de periódico. Buena muestra de ello es la publicada ayer en el diario catalán Avui (04/08/09) por Bibiana Ballbè. Un ejemplo redondo del mejor periodismo literario. No necesita más.
El artículo orginal lo podéis ver en este enlace.
La traducción al español la pongo aquí debajo (aunque no necesita casi traducción). El único problema que presenta son algunos nombres propios, especialmente para los que me leéis desde América Latina. Pero espero que entendáis la esencia.
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"NO SOY EMPAR
(en referencia a Empar Moliner, la articulista habitual)
Hola, buenos días. Dejen que me presente: soy la margarina de la mantequilla. La sacarina del azúcar. El chocolate del sexo. Soy el Rajoy de Aznar, el Mas de Pujol, el Puigcercós de Carod o el Joan Herrera de Saura. Con una pelota entre las piernas también podría ser el Ibrahimovic de Etoo; con un buen peinado, el Cristiano Ronaldo de David Beckham, y con un micro entre las manos podría ser el Pere Escobar de Barnat Soler. O al revés: con una cámara delante podría ser el Bernat Soler de Pere Escobar. De hecho, dentro de la pequeña pantalla podría ser mucha más gente: el Xavi Coral de Albert Om, el Carles Prats de Xavi Coral y el Xavier Bosch de Xavi Coral. O el Berto Romero de Andreu Buenafuente, la Pilar Rubio de Patricia Conde y el Alberto Casado de Ángel Martín. En frecuencias moduladas y entre ondas radiofónicas soy la Núria Riquelme de Jordi Basté, la Neus Bonet de Antoni Bassas y el Manel Fuentes de Neus Bonet. Y todavía en los medios, pero ahora en la prensa escrita, les doy un par de pistas más: soy la Pilar Rahola de Baltasar Porcel, la Patrícia Gabancho de Vicenç Villatoro y el Matthew Tree de Iu Forn. También les podría decir que soy la sangría del vino, la segunda residencia de la primera, los pantalones cortos de los largos y las chancletas de las zapatillas. Y ya que hablamos de moda, también podría ser el Karl Lagerfeld de Coco Chanel o la Donatella Versace de Gianni Versace. ¡Ah! Y la Angelina Jolie de Jennifer Anniston. También soy el DVD del VHS, el iPhone de la Blackberry y el Twitter del Facebook. El Stieg Larsson 2 del Stieg Larsson 1, y el Stieg Larsson 3 del Stieg Larsson 2. Soy el gato de la liebre, o las cuatro pesetas del duro. Y aunque tan solo sea por dos semanas, soy la Bibiana de Empar. Su sustituta."
(en referencia a Empar Moliner, la articulista habitual)
Hola, buenos días. Dejen que me presente: soy la margarina de la mantequilla. La sacarina del azúcar. El chocolate del sexo. Soy el Rajoy de Aznar, el Mas de Pujol, el Puigcercós de Carod o el Joan Herrera de Saura. Con una pelota entre las piernas también podría ser el Ibrahimovic de Etoo; con un buen peinado, el Cristiano Ronaldo de David Beckham, y con un micro entre las manos podría ser el Pere Escobar de Barnat Soler. O al revés: con una cámara delante podría ser el Bernat Soler de Pere Escobar. De hecho, dentro de la pequeña pantalla podría ser mucha más gente: el Xavi Coral de Albert Om, el Carles Prats de Xavi Coral y el Xavier Bosch de Xavi Coral. O el Berto Romero de Andreu Buenafuente, la Pilar Rubio de Patricia Conde y el Alberto Casado de Ángel Martín. En frecuencias moduladas y entre ondas radiofónicas soy la Núria Riquelme de Jordi Basté, la Neus Bonet de Antoni Bassas y el Manel Fuentes de Neus Bonet. Y todavía en los medios, pero ahora en la prensa escrita, les doy un par de pistas más: soy la Pilar Rahola de Baltasar Porcel, la Patrícia Gabancho de Vicenç Villatoro y el Matthew Tree de Iu Forn. También les podría decir que soy la sangría del vino, la segunda residencia de la primera, los pantalones cortos de los largos y las chancletas de las zapatillas. Y ya que hablamos de moda, también podría ser el Karl Lagerfeld de Coco Chanel o la Donatella Versace de Gianni Versace. ¡Ah! Y la Angelina Jolie de Jennifer Anniston. También soy el DVD del VHS, el iPhone de la Blackberry y el Twitter del Facebook. El Stieg Larsson 2 del Stieg Larsson 1, y el Stieg Larsson 3 del Stieg Larsson 2. Soy el gato de la liebre, o las cuatro pesetas del duro. Y aunque tan solo sea por dos semanas, soy la Bibiana de Empar. Su sustituta."
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martes, 4 de agosto de 2009
Tribulaciones jamoneras
En un país donde los jueces se creen Dios pero comenten tremendos errores humanos; donde la izquierda roba y se hunde, pero en cambio la derecha, si roba, soborna, engaña, compra y vende, es perdonada y premiada con réditos electorales y archivos de causas judiciales; donde no dimiten los políticos; donde los ERE's están a la orden del día y la tasa de paro bate el récord de Europa; donde la clase empresarial insiste en que el despido libre es la panacea a todos los problemas a pesar de que ellos jamás han pensado en recortarse el sueldo o sus beneficios; donde unos locos asesinan personas en nombre de un abstracto concepto de patria y los hipócritas matan culturas y lenguas en nombre de otro concepto llamado España; donde la palabra "libertad" ha perdido su sentido origin
al; donde la catalanofobia se ha convertido en una xenofobia sutil y amplimente aceptada; donde el toro se ha transformado en una estúpida seña de orgullo nacional mientras que se le sigue torturando en las plazas; donde la Monarquía se considera un adelanto y la República un atraso; donde los nuevos dioses cobran cantidades vegonzosas y vergonzantes de dinero cuando los ficha un nuevo equipo de fútbol; donde la Iglesia Católica, supuestamente al lado de los niños, echa la vista gorda ante los abusos de sus curas; donde esta misma Iglesia ataca a las mujeres por luchar por sus derechos y a las familias, a las que dice defender, si éstas se atreven a sacar los pies del tiesto heterosexual, tradicional y Ppero (*); donde las víctimas son de primera, de segunda, de tercera o de cuarta categoría dependiendo de si han muerto en un atentado de determinado grupo terrorista, de otros grupos terrositas, de accidentes de avión o de acidentes en la carretera; donde lo único importante es el pan y circo; donde los noticieros de la televisión viven de sucesos y fútbol; donde la mentira es el pan nuestro de cada día; donde los grupos de neonazis se pasean tan campantes por las calles sin apenas represalias policiales; donde unos son santos y otros son demonios; donde no existe el mismo rasero; donde siempre la pagan los más pobres y débiles mientras que los ricos se salen con la suya; donde se explota a los becarios aunque estén licenciados y ya tengan "los cojones negros"; donde la investigación científica se valora poco y la cultura todavía menos; donde no importa saber escribir bien o el interés por los libros; donde se critica el cine propio no por lo que es, sino por lo que no es; donde sus habitantes hablan fatal otros idiomas extranjeros y, a veces, hasta alardean de ello; donde las políticas sociales están a la cola de Europa; donde los jóvenes no se pueden independizar hasta los treinta y pico y reproducirse hasta los treintaitantos; donde la especulación se ha comido las costas sin piedad y los responsables no han sido castigados y donde dicha especulación calcina hectáreas y hectáreas de naturaleza cada año; donde el precio de los pisos, aunque baje, nunca será proporcional a los ingresos de las personas que los pagan y donde dichos ingresos nunca van a subir lo suficiente para compensarlo. Un país en el cual, en definitiva, apesta vivir si no fuera por algunos de los pocos placeres que a veces nos provoca y que hacen que cuando estás lejos, eches de menos el suelo de esta tierra llamada España: Se trata del jamón.
Sí señores, el jamón serrano -junto con el aceite de oliva- es el producto nacional por antonomasia y una de las pocas cosas en la que coincidimos la mayoría de la población española (y quien dice española, dice también vasca, gallega y catalana). Porque por alguna extraña razón, cuando viene alguien de fuera y osa a cuestionar las exquisiteces de este manjar, sacamos las garras, saltamos como fieras y tras devorarnos al guiri de turno, nos rasgamos las vestiduras.
Hasta hace unos pocos días servidora no había caído en este pequeño detalle, pero el viernes pasado una amiga escocesa le hizo ver la luz:
- ¿A tí te gusta... el jamón? -Preguntó en un susurro casi inaudible.
- ¿A mí?, ¿por qué no me iba a gustar?, claro que me gusta.
- Pero... ¿y qué opinas de que a alguien no le guste? -Dijo dubitativa.
- ¿Ein?
- Sí, ¿te molesta?
- ¿Por qué me iba a molestar?
- Ah, ¿no te molesta?
- No.
- ¡Pues entonces eres una persona con la mente muy abierta!
Que decir que a mí esto me dejó más que desconcertada. ¿Con la mente muy abierta?, ¿por qué?, ¿qué hay de malo en que a alguien no le guste el jamón?, pregunté. Y fue entonces cuando lo entendí:
- Es que a los españoles, si se os dice que a uno no le gusta el jamón, os ponéis como fieras.
Cierto. Y cuando me explicó las razones de por qué había extranjeros a los que no les gustaba o, al menos, no les apasionaba el jamón, yo casi me la como. Porque sí señores, el jamón es una cuestión sagrada, un símbolo patriótico mucho más fuerte y más arraigado que el idioma, la bandera, el toro de Osborne o las fronteras.
El jamón y el aceite de oliva, claro.
(*) Ppero = Palabra con connotaciones negativas que es utilizada por la izquierda española y los nacionalismos catalán, vasco y gallego para designar a los votantes del Partido Popular (PP).
al; donde la catalanofobia se ha convertido en una xenofobia sutil y amplimente aceptada; donde el toro se ha transformado en una estúpida seña de orgullo nacional mientras que se le sigue torturando en las plazas; donde la Monarquía se considera un adelanto y la República un atraso; donde los nuevos dioses cobran cantidades vegonzosas y vergonzantes de dinero cuando los ficha un nuevo equipo de fútbol; donde la Iglesia Católica, supuestamente al lado de los niños, echa la vista gorda ante los abusos de sus curas; donde esta misma Iglesia ataca a las mujeres por luchar por sus derechos y a las familias, a las que dice defender, si éstas se atreven a sacar los pies del tiesto heterosexual, tradicional y Ppero (*); donde las víctimas son de primera, de segunda, de tercera o de cuarta categoría dependiendo de si han muerto en un atentado de determinado grupo terrorista, de otros grupos terrositas, de accidentes de avión o de acidentes en la carretera; donde lo único importante es el pan y circo; donde los noticieros de la televisión viven de sucesos y fútbol; donde la mentira es el pan nuestro de cada día; donde los grupos de neonazis se pasean tan campantes por las calles sin apenas represalias policiales; donde unos son santos y otros son demonios; donde no existe el mismo rasero; donde siempre la pagan los más pobres y débiles mientras que los ricos se salen con la suya; donde se explota a los becarios aunque estén licenciados y ya tengan "los cojones negros"; donde la investigación científica se valora poco y la cultura todavía menos; donde no importa saber escribir bien o el interés por los libros; donde se critica el cine propio no por lo que es, sino por lo que no es; donde sus habitantes hablan fatal otros idiomas extranjeros y, a veces, hasta alardean de ello; donde las políticas sociales están a la cola de Europa; donde los jóvenes no se pueden independizar hasta los treinta y pico y reproducirse hasta los treintaitantos; donde la especulación se ha comido las costas sin piedad y los responsables no han sido castigados y donde dicha especulación calcina hectáreas y hectáreas de naturaleza cada año; donde el precio de los pisos, aunque baje, nunca será proporcional a los ingresos de las personas que los pagan y donde dichos ingresos nunca van a subir lo suficiente para compensarlo. Un país en el cual, en definitiva, apesta vivir si no fuera por algunos de los pocos placeres que a veces nos provoca y que hacen que cuando estás lejos, eches de menos el suelo de esta tierra llamada España: Se trata del jamón.Sí señores, el jamón serrano -junto con el aceite de oliva- es el producto nacional por antonomasia y una de las pocas cosas en la que coincidimos la mayoría de la población española (y quien dice española, dice también vasca, gallega y catalana). Porque por alguna extraña razón, cuando viene alguien de fuera y osa a cuestionar las exquisiteces de este manjar, sacamos las garras, saltamos como fieras y tras devorarnos al guiri de turno, nos rasgamos las vestiduras.
Hasta hace unos pocos días servidora no había caído en este pequeño detalle, pero el viernes pasado una amiga escocesa le hizo ver la luz:
- ¿A tí te gusta... el jamón? -Preguntó en un susurro casi inaudible.
- ¿A mí?, ¿por qué no me iba a gustar?, claro que me gusta.
- Pero... ¿y qué opinas de que a alguien no le guste? -Dijo dubitativa.
- ¿Ein?
- Sí, ¿te molesta?
- ¿Por qué me iba a molestar?
- Ah, ¿no te molesta?
- No.
- ¡Pues entonces eres una persona con la mente muy abierta!
Que decir que a mí esto me dejó más que desconcertada. ¿Con la mente muy abierta?, ¿por qué?, ¿qué hay de malo en que a alguien no le guste el jamón?, pregunté. Y fue entonces cuando lo entendí:
- Es que a los españoles, si se os dice que a uno no le gusta el jamón, os ponéis como fieras.
Cierto. Y cuando me explicó las razones de por qué había extranjeros a los que no les gustaba o, al menos, no les apasionaba el jamón, yo casi me la como. Porque sí señores, el jamón es una cuestión sagrada, un símbolo patriótico mucho más fuerte y más arraigado que el idioma, la bandera, el toro de Osborne o las fronteras.
El jamón y el aceite de oliva, claro.
(*) Ppero = Palabra con connotaciones negativas que es utilizada por la izquierda española y los nacionalismos catalán, vasco y gallego para designar a los votantes del Partido Popular (PP).
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